La eterna relatividad del tiempo

Siete eternos días, 168 largas horas, 604800 intensos segundos, cayendo uno a uno como las gotas de agua de una tortura china. Al caer la última gota me reencontraré con la otra mitad de mi ser, y me sentiré completo.

¿Y el futuro? Siempre incierto, escribiéndose a cada paso que damos. Ojalá uno pudiera ver su futuro, el transcurso de su vida a cámara rápida, como el típico vídeo que muestra en un minuto la construcción de un edificio.

Lo más bonito es no marcarse metas demasiado lejanas, mirando al mañana pero no al pasado mañana. No importa donde tienes que encontrar tu meta, sea en otra ciudad, otro país e incluso otro continente… Pero eso sí, una vez la alcances, no la dejes escapar, disfrutando cada segundo como si fuera el último, que ya te prevengo serán bastante más efímeros que los que me está tocando vivir ahora.

2 Respuestas a “La eterna relatividad del tiempo”

  1. Jesús Dice:

    Tanto si es Lin como Dani, quien haya escrito el comentario, ¡ánimo!

  2. Lin Dice:

    Gracias tío, tampoco es que vaya a pasarme nada malo ni nada por el estilo, es que de vez en cuando se me va la olla :-)

    Ya queda menos para ver a mi niña y eso es lo importante

Deja una Respuesta